¿Por qué visitar Puebla en un fin de semana?

Puebla es la cuarta ciudad más grande de México y se encuentra a sólo dos horas en coche de la capital. Sin embargo, a menudo se le atribuye como una excursión de un día desde la Ciudad de México, en lugar de tratarla como un destino por derecho propio. No obstante, esto está a punto de cambiar, debido a que una serie de nuevos hoteles y mejoras estructurales hacen que sea más fácil viajar a esta vibrante ciudad.

Datos culturales de Puebla

La ciudad de Puebla es la capital del estado de Puebla y a sus habitantes se les considera poblanos. Si no le apetece conducir desde la Ciudad de México, puede dirigirse a la terminal de autobuses y encontrar diversas salidas a Puebla de la Central del Norte. Cabe destacar que el gobierno de Puebla invirtió mucho dinero en proyectos como nuevos puentes, trenes y hoteles, muchos de los cuales están terminados y listos para recibir visitantes.

Dentro de México, Puebla tiene fama de tener fuertes raíces religiosas. Los españoles construyeron la ciudad en la intersección de dos ríos nombrándola como su nueva Jerusalén, teniendo en cuenta que existen 365 iglesias, una para cada día del año.

Además, Puebla es la ciudad ligada al Cinco de Mayo, debido a que el ejército mexicano derrotó a las fuerzas francesas el 5 de mayo de 1862 en la Batalla de Puebla; asimismo, el centro de la ciudad de Puebla se considera Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. 

¿Qué hacer en Puebla?

En primer lugar, querrá empezar con algunas de las 365 iglesias. Aunque podría volverse loco intentando verlas todas, lo mejor es centrarse en algunas de las más famosas.

Empiece por la iglesia central de Santo Domingo, que destaca por su Capilla del Rosario, de estilo barroco, que gotea con tanto oro que se preguntará cómo no se cae al suelo. A continuación, deténgase en el Templo de San Francisco, una estructura de color amarillo brillante que rinde homenaje al héroe local, el Beato Sebastián de Aparicio (que está a un paso de la santidad), y finalice el recorrido en la Catedral de Puebla, con su impresionante fachada de piedra caliza negra.

Como observará en el interior de las iglesias, Puebla es conocida por su arquitectura barroca, lo que la convierte en un lugar lógico para el Museo Internacional del Barroco, que abrió sus puertas en 2016. El museo, que por fuera se parece más al Guggenheim de Bilbao, con sus minimalistas colores blancos y plateados, ofrece información útil sobre el arte barroco y muestra algunos ejemplos clásicos.

Más allá del arte, los aficionados a la historia querrán visitar la Biblioteca Palafoxiana, una colección de libros del siglo XVII y una sala de lectura que se considera la primera biblioteca pública de México.

La cerámica de Talavera es una de las exportaciones más orgullosas de Puebla. El barro se cuece, se esmalta y se pinta a mano, tradicionalmente con colores azules y blancos. Se encuentra tan asociada a Puebla que incluso el Starbucks local tiene una decoración de estilo talaverano.

Gastronomía poblana

Algunos de los alimentos más apreciados de México tienen su origen en Puebla, sobre todo el mole poblano. Se dice que la salsa de chocolate picante fue inventada por una mujer poblana que intentaba limpiar todo lo que había en su despensa.

Una buena opción es visitar El Mural de los Poblanos, conocido por sus versiones modernas de los clásicos de Puebla: además del mole, pruebe los tacos árabes (carne y queso envueltos en pan de pita en lugar de tortillas de maíz, inspirados en la inmigración libanesa a la zona).

Si aún no se encuentra satisfecho, diríjase a la calle 6 Oriente, también conocida como Calle de Los Dulces. Esta calle está repleta de pequeñas tiendas de propiedad local que venden algunos de los dulces más queridos de Puebla, como los camotes (rollos de coco de colores en forma de cigarro), las cortezas de cítricos confitadas y las pequeñas tortitas redondas de Santa Clara. La mayoría de estos dulces son difíciles de encontrar en cualquier otro lugar de México.

Para una cena de lujo, diríjase al restaurante Casa Reyna, dentro del hotel boutique del mismo nombre. El menú es una mezcla de favoritos americanos y estándares mexicanos, así que aproveche para probar una especialidad local como el atún con salsa de flores de jamaica, las chalupas (otro platillo que Puebla reivindica) o el souffle de guayaba y queso.

Si se encuentra en la ciudad durante el otoño, la especialidad poblana, el chile en nogada (pimiento relleno de carne picada, fruta y frutos secos cubierto de una salsa láctea), es algo tradicional que se come en torno al Día de la Independencia de México.